Aquí fue el sitio donde descubrí que la distancia no es solo una barrera, es más que eso. La distancia no es un colchón de plumas sobre el que acostarte, abandonarte, rendirte. Las sábanas tienen que ser palomas libres, sandalias para los pies y nunca un sudario encriptado. Todos nacemos con el firme propósito de resucitar en esta vida, cada uno de nosostros está esperando a redescubrir nítidamente a la Realidad, pues somos eso, objetos como cualquier otro, pero con la fe inquebrantable en conectarnos con la multiplicidad del espacio. ¿Para qué quiero la distancia , entonces? Para atrincherarnos... Imposible. Uno se relaciona para poder ver las diferencias, para cantarlas y contarlas. Desde la diversidad encontramos la unicidad, lo auténtico, la maravilla del objeto que sincrónicamente coincida con nuestras neuronas y se acople perfectamente a nuestra epidermis. Es mentira que nos tengamos que guardar un as debajo de la manga. La vida entre tú y yo no es una partida de póker. Si fuera así, relacionarnos, sería una pérdida anunciada desde el principio. Las barreras son sordas, impien la conexión sensorial, alejan la intuición y nos retrotraen. ¿Qué quedará entonces sábanas adentro? Casi me imagino una barrera bajándose lentamente con un mando a distancia. ¿Qué quedará después? ¿Quién dijo complicidad? Somos soñadores de finales de películas extranjeras, estamos esperando a que todo esté dispuesto, a que nos llegue la orden, directa, perfecta, abierta, para poder, sin ningún tipo de temor, amar, sin temores ni distancias. Sin arriesgar.
Sin embargo las uso para aproximar esta terrible paradoja. Qué magníficas son cuando son usadas con precisión y elegancia, qué pobres se vuelven cuando aspiran a hacer cumbre donde lo innombrable tiene su morada...
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9/2/16
30/10/14
Hasta el próximo año...
Lope de Vega
(1562-1635)
Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;
no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;
huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor süave,
olvidar el provecho, amar el daño;
creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe.
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;
no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;
huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor süave,
olvidar el provecho, amar el daño;
creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe.
6/9/14
Hay veces...
Hay veces que no hacen falta más esperas. El tiempo, villano, juega al escondite, mientras uno trata de sacarle una respuesta digna. Ha habido mejores tiempos, me dice, e intenta taparse los ojos para no ver. Está cansado. El reloj, siempre a su lado, va marcando sin descanso los dictámenes de lo que se cree es revelador, sin dejar hueco para la sorpresa. A golpe de tic-tac, monotonía en mano, no quiere girarse para revelar la sopresa del amanecer...
Mientras tanto en otra habitación, la magia se despierta de su letargo, aunque con sueño todavía mira sonriente las sábanas y ve su sombra grácil y sonriente. Se levanta, pasea con música por toda la casa, y concentrada y sensible crea de repente la pasión. Es de día, pero los tonos de los colores parecen más brillantes y el verde es verde de verdad. Por momentos se olvida de lo que va a hacer después y una energía resurge, alegre, desde el fondo de ella misma y la extiende por los espacios por donde pasa, la luz se convierte en fulgor y despacio, lentamente, va llenando algo inexplicable todos los objetos que toca: una mesa, un vaso, las paredes, la puerta que las une, sillas, alacenas, sillones, libros, cuadros. Hasta la lluvia que cae parece divertida y risueña, el sonido llega hasta adentro y perfora el corazón...
Al oír ese danzar contagioso aparezco de mi enfrascado mundo y salgo de mis pensamientos y me la encuentro desnuda y con una radiante felicidad. Las fronteras del tiempo paracen haberse disuelto y el tiempo da su beneplácito y me dice que todo está bien hecho, que ya no hay margen para los recuerdos y entonces me lanzo enamorado ante su sola presencia y siendo testigos el uno del otro, consumamos en nuestras manos la tenue e inefable armonía de la palabra y el silencio, y en secreto, contemplamos las maravillas que teníamos pendientes.
19/7/14
Manifiesto Holstee
Esta es tu vida. Haz lo que amas y hazlo pronto.
Si algo no te gusta, cámbialo.
Si no te gusta tu trabajo, déjalo (busca otro mejor).
Si no tienes tiempo suficiente, apaga la televisión.
Si estás buscando al amor de tu vida, detente, sólo lo encontrarás cuando empieces a hacer cosas que amas.
Deja de querer analizar todo, la vida es simple.
Todas las emociones son hermosas.
Cuando comas, aprecia hasta el último bocado.
Abre tu mente, tus brazos y tu corazón a nuevas experiencias y nuevas personas, pues estamos unidos gracias a nuestras diferencias.
Pregunta a la próxima persona que conozcas cuál es su pasión y comparte tu sueño inspirador con ella.
Viaja con frecuencia; perderte te ayudará a encontrarte.
Algunas oportunidades sólo llegan una vez, aprovéchalas.
La vida va sobre las personas que conoces y las cosas que puedes crear con ellas, así que sal ¡ahora! y empieza a crear.
La vida es corta. Vive tu sueño y haz realidad tu pasión.
Si algo no te gusta, cámbialo.
Si no te gusta tu trabajo, déjalo (busca otro mejor).
Si no tienes tiempo suficiente, apaga la televisión.
Si estás buscando al amor de tu vida, detente, sólo lo encontrarás cuando empieces a hacer cosas que amas.
Deja de querer analizar todo, la vida es simple.
Todas las emociones son hermosas.
Cuando comas, aprecia hasta el último bocado.
Abre tu mente, tus brazos y tu corazón a nuevas experiencias y nuevas personas, pues estamos unidos gracias a nuestras diferencias.
Pregunta a la próxima persona que conozcas cuál es su pasión y comparte tu sueño inspirador con ella.
Viaja con frecuencia; perderte te ayudará a encontrarte.
Algunas oportunidades sólo llegan una vez, aprovéchalas.
La vida va sobre las personas que conoces y las cosas que puedes crear con ellas, así que sal ¡ahora! y empieza a crear.
La vida es corta. Vive tu sueño y haz realidad tu pasión.
24/12/11
Sin querer ser pesimista...
La Navidad es un rostro solidario, sin cabeza, palabras huecas, ¡frases cargadas de sentido!
Es el tiempo de Dios y del becerro de Oro, de pesebres, de improvisadas camas en las puertas de los portales.
Caras largas, caras tristes, apenadas cargas que sonríen; polvorones, loterías, el espíritu de la fiesta espera.
Y entretanto se hace el agosto en diciembre y se vuelve a celebrar la Pascua, el año escolar compite con su madrastra la Nochevieja; y los peces beben, el Surrealismo acampa.
La madre, el padre, la mula, el cuñado, ¡toda la parentela! se acerca, se engalanan, se perdonan, se ríen, se quieren. ¡Se goza!
La magia no existe: se crea, la creamos, la vestimos, la educamos, aunque sea con un pobre traje de domingo y aunque solo salga a pasear cuando su padre el reloj y su mamá la sonrisa decidan, unánimemente, sincronizar la rutina con la espontaneidad.
Sin querer ser pesimista... ¡Feliz Navidad a Tod@s!
Es el tiempo de Dios y del becerro de Oro, de pesebres, de improvisadas camas en las puertas de los portales.
Caras largas, caras tristes, apenadas cargas que sonríen; polvorones, loterías, el espíritu de la fiesta espera.
Y entretanto se hace el agosto en diciembre y se vuelve a celebrar la Pascua, el año escolar compite con su madrastra la Nochevieja; y los peces beben, el Surrealismo acampa.
La madre, el padre, la mula, el cuñado, ¡toda la parentela! se acerca, se engalanan, se perdonan, se ríen, se quieren. ¡Se goza!
La magia no existe: se crea, la creamos, la vestimos, la educamos, aunque sea con un pobre traje de domingo y aunque solo salga a pasear cuando su padre el reloj y su mamá la sonrisa decidan, unánimemente, sincronizar la rutina con la espontaneidad.
Sin querer ser pesimista... ¡Feliz Navidad a Tod@s!
13/12/11
Otra inefabilidad
El Sutra del Corazón
Traducción: José Silvestre Montesinos
* Vacío es la traducción habitual para el término Budista Sunyata (o Shunyata). Hace referencia al hecho de que ninguna cosa, incluida la existencia humana, posee una sustancia verdadera, lo que implica que nada es permanente y que nada es independiente por completo del resto de las cosas. En otras palabras, todo lo que existe en el mundo está interconectado y en un fluir constante. Por tanto, una correcta apreciación de esta idea nos libera del sufrimiento causado por nuestro ego, nuestro apego y nuestra resistencia al cambio y a la pérdida.
Nota: “Entendimiento Perfecto” es la traducción de Prajnaparamita. El nombre completo de este sutra es El Corazón de Prajnaparamita.
Traducción: José Silvestre Montesinos
Avalokiteshvara, el Bodhisattva de la Compasión, meditando profundamente sobre el Entendimiento Perfecto, descubrió que los cinco aspectos de la existencia humana estaban vacíos*, liberándose de este modo del sufrimiento. En respuesta al monje Sariputra, dijo lo siguiente:
El cuerpo es tan solo vacío,
el vacío no es más que el cuerpo.
El cuerpo está vacío,
y el vacío es el cuerpo.
Los otros cuatro aspectos de la existencia humana:
Sentidos, pensamientos, voluntad y conciencia,
también están vacíos,
y el vacío los contiene.
Todas las cosas están vacías:
Nada nace, nada muere,
nada es puro o impuro,
nada aumenta o disminuye.
Así pues, en el vacío, no existe el cuerpo,
ni las sensaciones, ni los pensamientos,
ni la voluntad, ni la conciencia.
No hay ojos, ni oídos,
ni nariz, ni lengua,
ni cuerpo, ni mente.
No hay sentido de la vista, ni del oído,
ni del olfato, ni del gusto,
ni del tacto, ni de la imaginación.
Nada puede verse o escucharse,
olerse o gustarse,
tocarse o imaginarse.
No existe la ignorancia,
ni el fin de la ignorancia.
No existen la vejez y la muerte,
ni el fin de la vejez y la muerte.
No existe el sufrimiento, ni la causa del sufrimiento,
ni el fin del sufrimiento, ni un camino a seguir.
No existe el logro de la sabiduría,
ni ninguna sabiduría que lograr.
Los Bodhisattvas confían en el Entendimiento Perfecto,
y, libres de todo engaño,
no sienten ningún miedo,
disfrutando del Nirvana aquí y ahora.
Todos los Budas,
pasados, presentes y futuros,
confían en el Entendimiento Perfecto,
y viven en la iluminación total.
El Entendimiento Perfecto es el mejor mantra.
El más lúcido,
el más elevado,
el mantra que elimina todo sufrimiento.
Ésta es una verdad fuera de toda duda.
el vacío no es más que el cuerpo.
El cuerpo está vacío,
y el vacío es el cuerpo.
Los otros cuatro aspectos de la existencia humana:
Sentidos, pensamientos, voluntad y conciencia,
también están vacíos,
y el vacío los contiene.
Todas las cosas están vacías:
Nada nace, nada muere,
nada es puro o impuro,
nada aumenta o disminuye.
Así pues, en el vacío, no existe el cuerpo,
ni las sensaciones, ni los pensamientos,
ni la voluntad, ni la conciencia.
No hay ojos, ni oídos,
ni nariz, ni lengua,
ni cuerpo, ni mente.
No hay sentido de la vista, ni del oído,
ni del olfato, ni del gusto,
ni del tacto, ni de la imaginación.
Nada puede verse o escucharse,
olerse o gustarse,
tocarse o imaginarse.
No existe la ignorancia,
ni el fin de la ignorancia.
No existen la vejez y la muerte,
ni el fin de la vejez y la muerte.
No existe el sufrimiento, ni la causa del sufrimiento,
ni el fin del sufrimiento, ni un camino a seguir.
No existe el logro de la sabiduría,
ni ninguna sabiduría que lograr.
Los Bodhisattvas confían en el Entendimiento Perfecto,
y, libres de todo engaño,
no sienten ningún miedo,
disfrutando del Nirvana aquí y ahora.
Todos los Budas,
pasados, presentes y futuros,
confían en el Entendimiento Perfecto,
y viven en la iluminación total.
El Entendimiento Perfecto es el mejor mantra.
El más lúcido,
el más elevado,
el mantra que elimina todo sufrimiento.
Ésta es una verdad fuera de toda duda.
Dilo así:
Gaté,
gaté,
paragaté,
parasamgaté.
¡Bodhi!
¡Svaha!
Gaté,
gaté,
paragaté,
parasamgaté.
¡Bodhi!
¡Svaha!
Que significa...
Partir,
partir,
partir a lo alto,
partir a lo más alto.
¡Iluminados!
¡Que así sea!
Partir,
partir,
partir a lo alto,
partir a lo más alto.
¡Iluminados!
¡Que así sea!
* Vacío es la traducción habitual para el término Budista Sunyata (o Shunyata). Hace referencia al hecho de que ninguna cosa, incluida la existencia humana, posee una sustancia verdadera, lo que implica que nada es permanente y que nada es independiente por completo del resto de las cosas. En otras palabras, todo lo que existe en el mundo está interconectado y en un fluir constante. Por tanto, una correcta apreciación de esta idea nos libera del sufrimiento causado por nuestro ego, nuestro apego y nuestra resistencia al cambio y a la pérdida.
Nota: “Entendimiento Perfecto” es la traducción de Prajnaparamita. El nombre completo de este sutra es El Corazón de Prajnaparamita.
3/12/11
¿Cambiar el paradigma educativo?
He recibido el siguiente vídeo hace dos días y me ha llamado mucho la atención.
Aunque coincido en algunas cosas, no creo que para hablar sobre un tema tan serio sea necesario ir dibujándolo, sé que es muy creativo pero tiene mucho de espectacular, si no véase el zoom final proyectándose en todo el dibujo como si fuera un gran logro. Anécdota aparte, el autor expone tres cosas que son discutibles, a ver:
- En primer lugar, dice que la generación anterior a la de los adolescentes actuales sabía que si estudiaba tenía un puesto de trabajo, mientras que los chicos actuales se sienten desmotivados y no estudian. Y yo me pregunto, ¿es culpa de los chicos/as o del sistema educativo, o del propio sistema que les engaña y no les da esperanzas?
- La segunda cuestión reseñable tiene que ver con el apartado relacionado con lo académico. No soy muy academicista, este argumento que vaya por delante, pero creo que entraremos en un problema si nos olvidamos que existe algo llamado Historia, Tradición, Clásicos o Fuentes. Si el estudio es sincrónico y no tiene en cuenta a la tradición, mal vamos. Pero esto es bastante común actualmente: el rechazo por completo a todo lo que no sea inmediato, audiovisual y/o tecnológico.
- El tercer aspecto a comentar trata sobre la vocación, a la que el autor decapita en un par de ocasiones, rechazándola y haciéndola caer dentro del pensamiento lineal, tan rechazado por éste. Creo que tampoco es muy moderno decir que existe algo llamado vocación, es más fácil cuestionarla, pero… ¿qué se propone a cambio?, ¡nada! ¡Curioso no! ¿Se querrá decir que cualquier persona sirve para cualquier trabajo? Esto reduciría el paro ¿verdad? Sin embargo, esto me recuerda dos cosas: el refrán, –aprendiz de mucho maestro de nada- y la cosificación de un ser humano en una tuerca, como parte de un engranaje, y si una tuerca no sirve se sustituye por otra.
Pues eso, hay que tener ojo con los pedagogos-visionarios. ¡Me dan miedo! El problema de la Educación no puede ser entendido desde la Educación, sino en un contexto mayor. Recomiendo el libro La Escuela de la Ignorancia de Jean-Claude Michéa, de la Editorial Acuarela (que me ha recomendado hace poco un seguidor del blog), no se puede decir tanto y tan bien en tan poco.
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14/10/11
Inefabilidades
Estalla el jarro de agua
(ha helado esta noche)
Me despierta
¿Qué es la poesía? -preguntó el sacerdote.
-Es el misterio inefable -contestó Yuko.
Una mañana, el ruido de la jarra de agua al estallar
hace germinar en la mente una gota de
poesía, despierta el alma y le transmite su belleza.
Es el momento de viajar sin moverse. Es el momento
de ser poeta.
No adornar nada. No hablar. Mirar y escribir.
En pocas palabras. Diecisiete sílabas. Un haiku.
Una mañana, nos despertamos. Es el momento
de retirarse del mundo para que nos sorprenda
mejor.
Una mañana, nos tomamos tiempo, para
vernos vivir.
Nieve, Maxence Fermine
(ha helado esta noche)
Me despierta
¿Qué es la poesía? -preguntó el sacerdote.
-Es el misterio inefable -contestó Yuko.
Una mañana, el ruido de la jarra de agua al estallar
hace germinar en la mente una gota de
poesía, despierta el alma y le transmite su belleza.
Es el momento de viajar sin moverse. Es el momento
de ser poeta.
No adornar nada. No hablar. Mirar y escribir.
En pocas palabras. Diecisiete sílabas. Un haiku.
Una mañana, nos despertamos. Es el momento
de retirarse del mundo para que nos sorprenda
mejor.
Una mañana, nos tomamos tiempo, para
vernos vivir.
Nieve, Maxence Fermine
25/8/11
Sin palabra
Y entonces, cuando no podía dormir, cuando lo intenté y no pude, te me apareciste como sombra. Como sombra embriagadora, como rayo de tormenta, como silueta vaga, que huye y no aparece. Con la firmeza de una palabra que no puedo pronunciar, con todo y con nada.
Mas, en un instante, te llegaste a mi cama susurrándome algo en un extraño idioma, invitándome a pronunciar contigo la palabra que no debe pronunciarse… Me llevaste al Edén nuevamente, y allí tú y yo saboreamos el mito, recreándonos en nuestra desnudez, avanzando más y más el espacio, haciéndolo cada vez más amplio. Olores, sabores, miradas, todo apareció ante mí, furtivamente. Y mientras el Edén seguía siendo Edén, el tiempo dejo de ser un problema, todo se desvaneció, incluso mi alma. Pero fue mi cuerpo el que fue testigo de aquel milagro de la lejanía, paradójica lejanía que se hacía cercana, cada vez que me atrevía a susurrar la palabra que no puede ser dicha. Toda nuestra pasión fue rápida, secreta e intensa. Sólo es testigo de tu cuerpo estos mis ojos y tu piel, mis labios o tu pelo, mayor testigo si cabe de un paraíso corto. Porque, de pronto, llovió en mi ventana, se oyeron truenos y el olor a tierra mojada me hizo salir del Parnaso, para volver en mí, desorientado de tan extraño viaje. Ahora ya no estás, y es extraño, porque estando solo todavía no me he atrevido a pronunciar la palabra con la que daba fuelle al Paraíso que habíamos creado.
5/3/11
Para no olvidarlo nunca.
Siempre será de mi agrado que haya investigadoras que dediquen el tiempo a temas importantes y productivos. Sean mujeres u hombres, eso es lo de menos.
Brené Brown es una trabajadora social. Lleva un tiempo investigando lo que ella denomina (y nosotros) conexión, así como la pertenencia al mundo. De entre sus conclusiones (que pena que no haya libro en español aún), destaca la “vulnerabilidad”.
Por fin hay alguien que desde la tarima de la universidad ratifica lo que parece un secreto a voces, dándole la vuelta a lo que siempre la gran mayoría entiende por la propia palabra, es decir, debilidad, flaqueza.
Vean el vídeo-conferencia, no tiene desperdicio. Aquí les pongo el enlace. Antes les diré que lo he visto gracias a www.inteligenciaemocionalysocial.com; esta página a su vez cuelga un enlace de su conferencia a través de otra: www.ted.com (ideas que vale la pena difundir). Ambas son altamente recomendables. El segundo enlace pertenece a una página en inglés, pero sus subtítulos son variados, a través de la participación colectiva de los usuarios que los editan.
Lo dicho, aquí está el enlace, pinchadlo, y volvedlo a pinchar donde aparezca ampliar entrada. Cuando el vídeo lo tengáis delante elegid los subtítulos con el idioma respectivo.
¡Qué lo disfrutéis!, de todo corazón.
;-)
26/1/11
La que se nos viene…
(Foto extraída de la Revista El Jueves)
He preferido empezar esta entrada con algo que se huele y que no está en nuestro mapa olfativo. He querido empezar hablándoos de lo difícil que es ser adulto, ser joven, ser adolescente, ser persona. Vivimos manejados y totalmente controlados por los medios de comunicación: la publicidad, las redes sociales, la moda y un largo etcétera. No quiero decir que nada de lo que acabo de poner sea malo, al contrario, es buenísimo. Nunca antes hubo una sociedad que escribiera o leyera tanto como la actual, cada día, (se escriben sms, correos electrónicos, formularios, y se lee muchísimo, sobre todo en internet). Sin embargo, hay un riesgo, no saber distinguir lo real de lo inventado, la mentira de la verdad. Lo peor: creer que lo sabemos todo. Mucho peor aún: dejarnos controlar, dejar que piensen por nosotros. Tragarnos todo. Pondré ejemplos…
Ahora que Belén Esteban está tan de moda, dejémosla precisamente a ella en paz, y no le demos más protagonismo. Quiero decir que, ¿no nos damos cuenta de que el susodicho personaje cobra unos 90.000 euros al año y que vive muy bien? ¿No nos damos cuenta de que es un personaje, de entre muchos, de una cadena de Televisión, que obtiene millones de euros en publicidad por programas como Sálvame, y que sus 90.000 euros de salario, no representa absolutamente nada? ¿No nos damos cuenta que el caso de Belén Esteban es una “cortina de humo” para tapar los miles de millones que recibe Telecinco por publicidad y que son repartidos por los “de siempre”? Creo que resumir el problema de los medios, de la manipulación, del control de mentes con una “lista” como ella es perder el tiempo.
Os pongo otro ejemplo. Hace poco, dos hermanas fueron liberadas de una cárcel en EEUU porque una de ellas le dio un riñón a la otra. Aparentemente la noticia no tiene mucho sentido. Pero si os dijera que ambas estaban condenadas a cadena perpetua por robar entre 8 y 154 euros, ¿qué pensaríais? ¿Es justo pasar toda la vida en la cárcel por robar una cantidad como ésta? Jamie y Gladys Scott llevan 15 años en la cárcel por robar esta cantidad de dinero. Han sido puestas en libertad porque el Gobernador de Missisipi (EEUU), Haley Barbou, se vio “obligado” a ello, y no por caridad, o por comprensión, precisamente. Jamie tenía problemas en sus dos riñones y semanalmente tenía que recibir diálisis para poder seguir viviendo con normalidad. Esta propia diálisis le costaba a este Estado norteamericano unos 200.000 euros, dinero que el Estado quería ahorrarse. ¿Y cuál fue la solución? Regalarles la libertad con la condición de que Gladys le donara uno de sus órganos a su enferma hermana.
No ocurrió lo mismo con el mayor ladrón que ha habido nunca. Se llama Madoff. Es “economista”, o mejor, manejaba las cuentas de los inversores. Hasta que lo pillaron. Robó 38.000.000.0000 euros, dicho de otra manera, 38 mil millones de euros. Lo he puesto en números para que lo comparemos con los 8 y 154 euros que robaron estas dos hermanas y que les costó un riñón, previo paso por la cadena perpetua. Al señorito Madoff, ladrón de guante blanco, le impusieron una pena de cárcel de 150 años. ¡Sólo!
Cadena perpetua supone estar toda la vida en la cárcel. Jamie y Gladys tienen 38 y 36 años respectivamente. Si hubieran pasado 60 años más en la cárcel, más los 15 que llevan, es decir 75, sería la mitad del tiempo de la condena simbólica que le han puesto al señor Madoff, pero habiendo robado inmensamente menos. Pero, se me olvidaba, estas chicas eran afroamericanas, Madoff un “asesor bursátil”, una maneja dineros. Y blanco. No me extraña que salga de la cárcel dentro de 15 o 20 años. Si alguno/a de ustedes ha dado con alguna de estas dos noticias, sobre todo la de las chicas y no se escandalizó es que o estamos inmunes de tanta información o nos parece normal que se condene a alguien para toda la vida por robar 8 euros. No sé si visteis la información, ¡repito!, pero lo difícil ante el aluvión de noticias diarias es saber destilar, saber relacionar, saber mirar con tranquilidad y con reposo y luego destapar este mundo que es muchas veces incoherente y zafio, por no decir vulgar.
Me entero que La Sexta va a estrenar programas en La Sexta 2 y uno de sus programas punteros es uno sobre política. ¿Información al ciudadano sobre lo que pasa en una vida pública? ¡Qué raro, me digo!, es anormal y no creo que lo hagan por amor a la transparencia o a la verdad, si no, en sus telediarios habrían podido relacionar estas dos noticias de las que os acabo de hablar. Porque, se trata de eso, de relacionar ideas. Los medios de comunicación sólo buscan la anécdota, la noticia fácil. Lo difícil es relacionar, leer entre líneas, y a eso nadie nos enseña. Nadie. Por supuesto la mayoría de los medios no nos enseñan a relacionar. ¿Por qué la Sexta 2 estrena un programa sobre información política? ¿Por amor a la verdad? ¡No! Ahora en mayo hay elecciones autonómicas y en el próximo, elecciones generales. No buscan la verdad, sino la audiencia. Si buscaran la verdad, tendrían un programa semanal, tipo 59 segundos de TVE, pero dejemos este programa también aparte. Porque este busca también la audiencia y el espectáculo. Y si no, ¿por qué el parlamento de cada persona sólo puede durar 59 segundos? ¿Qué broma es esta? Hay personas a las que se les debería bajar el micrófono a los diez segundos, pero curiosamente, hay muchas que sí tienen cosas que decir. Y mientras, en la otra cadena la susodicha de Sálvame habla por los codos cada día. Pero, dejémosla que hable, lo peor es no saber relacionar, no saber darnos cuenta de la tremenda estupidez que representa un programa como 59 segundos, que silencia a las personas, y mientras en otros se les da rienda suelta para que hablen de todo. ¿Se les silencia a los contertulios de Jordi el de la Noria cuando habla de política? Yo creo que no. (Y es un programa de variedades y no un programa de debate político). José Blanco, el ministro de Fomento fue a la Noria hace meses y habló por los codos. Repito. El problema no son los hechos, no es Belén Esteban, no son las noticias, ni siquiera el Facebook, el Tuenti, o el Messenger. Se trata de un problema de falta de atención y de relación, sobre todo.
Pongo otro ejemplo: la eliminación de de CCN+ por parte de su recién dueña: Telecinco. El problema no es que Telecinco quite una cadena de prestigio en cuanto a la información y ponga un programa de telerrealidad como Gran Hermano. Esto es normal, en una cadena que tiene en la telebasura su bandera. Pero progresivamente, ¡claro! Lo impactante ha sido lo fulminante que ha sido todo. Esto da que pensar, y mucho. Puedo ver esa rabia contenida y disparada por parte de la Cadena, contra cualquier cosa o programa, que no dé grandes beneficios de publicidad de manera rápida. No olvidemos que Telecinco cotiza en el Ibex 35 de la Bolsa española. En el Ibex están las 35 empresas más importantes de este país.
Empecé el artículo diciéndoles que se empieza a oler un tufillo algo desagradable en nuestra sociedad. El País publicaba hace poco, (ver enlace), un reportaje sobre unos negocios que se están poniendo de moda. Negocios de carácter ultraderechista, neofascistas. En ellos se venden retratos y bustos de Franco, banderas e insignias de la Alemania Nazi, y un largo etcétera. El problema no es que existan estos negocios. El problema sigue siendo intentar leer entre líneas de nuevo. ¿Qué hay detrás de este tipo de negocios? Lo primero que podemos ver es una sociedad que no distingue entre lo democrático y lo fascista, y que poco a poco, con una tranquilidad de infarto, va preparando el terreno para que sea normal que partidos ultraderechistas o neofascistas concurran de nuevo a las elecciones. No olvidemos que Hitler llegó al gobierno a través de las elecciones.
Me despido. Sé cómo he empezado, con el tufillo que se vine oliendo, el caos comunicativo actual, o esta aparición del neofascismo latente. He continuado con un reclamo, una petición: la de leer entre líneas. Escucharlo todo, filtrar la mayor parte y quedarnos con lo importante. Y para terminar, quiero que nos esforcemos por emprender una vida llena de posibilidades, de la que podemos ser protagonistas, si estamos atentos, vigilantes, con capacidad de relación y comprensión, para seguir siendo eso, protagonistas, y no marionetas manejadas por los medios de comunicación o la publicidad. Hagamos ese esfuerzo por estar atentos. Nos lo agradeceremos cada uno de nosotros. Ser libres implica saber qué cosas nos afectan y cuáles tenemos que dejar de lado, preocupándonos por lo que realmente nos hace ser verdaderamente felices, sin dejarnos arrastrar por ideas que no vengan de nosotros mismos.
1/1/11
En estas fechas…
Y es en estas fechas cuando uno hace balance, cuando suma, resta o multiplica. Cuando todo debería sumar, y de ninguna manera dividir. Pero es, precisamente ahora, cuando tengo la sensación de que todo tiene que estar como está, (el consuelo de la autocomplacencia no me vale), porque bastante hacemos con sobrevivir sin reclamar una verdadera justicia que esté basada en el derecho natural que todos tenemos, derecho que tendría que pasar por ser todos iguales, ¡todos!, derecho que es, en la actualidad, inexistente.
Podría ponerme duro, irónico y cínico. Pero no lo haré. Me resta energías clamar al cielo, cuando sé que a quien tendría que clamar es a la tierra; sin embargo daré un par de pinceladas de color para estos días navideños. Espero que no se me atragante el turrón por desahogar algo que no le llegará a nadie, salvo a mi propia catarsis. Empiezo.
Estoy asistiendo desde hace meses al asombro más tremendo que jamás imaginara. La economía de algunos países europeos se derrumba dañando su propia supervivencia, su propio estado del bienestar y la pervivencia de una moneda común con todas las ventajas que tiene para todos los que formamos la Unión. Primero cayó Grecia, luego le sucedió Islandia, más tarde Irlanda, y en el filo de la navaja están, nerviosos, países como Portugal o España. Y mientras, para salvaguardarlos la llamada “comunidad internacional” prevé planes de austeridad (a los que España se acoge, con medidas poco creativas) y medidas “de rescate” como las sabidas de los 80000 millones de euros prestados a Irlanda… (Y que si patatín, y que si patatán…)
Me pongo demagogo (¡aviso!, aunque yo no lo definiría así). En la lista de las diez personas más ricas del mundo, publicada por la revista Forbes, encontramos cosas tan abominables, por no decir sorprendentes, cómo las dimensiones estratosféricas de las mayores fortunas del mundo, provocando una seria reflexión sobre qué está pasando actualmente en el mundo… ¿Cómo es posible que un país tenga que ser reflotado con intereses durísimos y sin embargo hay personas que puedan pagar la deuda de esos países, simplemente con los intereses generados de sus propias fortunas?
Adan Smith tendría la respuesta. El padre del capitalismo fue quien creo el sistema financiero actual, basado en la pervivencia de los más sobredotados sobre los menos, garantizándoles el parabién de sus derechos y sometiendo el Estado a sus caprichos y licencias. Como en un rebaño, son los más aptos los capacitados para procrear y para vivir. Los “débiles” simplemente se sacrifican. Pero bueno, esto es de todos sabido…
Pero, ¿y entonces qué? ¿Dejamos todo este entramado judeomasónico pendiente, como diría el otro, y nos felicitamos las Navidades y el Año Nuevo que acaba de entrar?
Mejor dejémoslo. Hacer balance de un momento, un año o una década es algo complicado y hasta “antinatural”, pues el tiempo es el puro presente, realmente, aunque necesitemos usos cronológicos para poder planificar y vivir con normalidad. Es por esta razón, que no voy a seguir escribiendo más sobre estas fechas, ni sobre el año pasado, ni siquiera sobre la década que ya pasó. Sólo me interesa la certidumbre de mi momento presente. Lo demás, que lo hagan los periodistas, o mejor, que lo haga Julian Assange, y que éste les enseñe.
Aunque no por eso voy a seguir callado. Continuaré…
Y para despedirme del artículo y empezar el año citaré una frase de Angels Barceló en uno de estos programas resumen de los pasados días. Según esta periodista, “la primera década del siglo XXI fue la década en la que vivimos por encima de nuestras posibilidades”. Ahí queda lo dicho.
No voy a seguir, me hubiera puesto muy cínico. Sólo espero que este blog dure 10 años más y que dentro de 10 años veamos las cosas con más coherencia, con más tacto humano y con más sentido común.
Feliz nuevos proyectos.Inefabilidad.
28/11/10
LA PIEDRA Y LA ROCA
En los inicios del mundo estaban la roca y la tierra. Ambas llenaban el mundo. La primera formaba grandes montañas, mientras que la segunda creaba un suave manto en la dura roca. Tanto la piedra como la arena (o tierra) exaltaban sus virtudes. Una le decía a la otra lo fuerte que era, la otra enaltecía su suavidad.
La roca era aliada del sol, sabía que su luz y calor le daba vida, permitiéndole brillar en la mañana solitaria. También era amiga del viento, puesto que su fuerza la mantenía siempre pulida, limpia y esbelta. Tanto el calor como el viento consiguieron lo que ninguna palabra había logrado: reducir la piedra lentamente, formando pequeños granos de tierra. ¡Por fin, la piedra había parido desde sus entrañas a la amiga tierra! La roca sentía más que nunca el ciclo vital de la naturaleza: el cambio y la permanencia de los elementos, comprendiendo así a su amiga.
La tierra lo observaban todo y se maravillaba de que a su amiga la piedra le ocurriesen tan fantásticas bendiciones. A ella, sin embargo, no le sucedió lo mismo. Ni el sol ni el viento le servían para compactarse y convertirse en piedra. Antes bien, el viento soplaba tan fuerte que los granos se dispersaban en la lejanía. Nunca los espacios abiertos fueron tan dolorosos para la tierra como aquel día, en el que cansada ya desistió de su aventurera idea.
Todo cambió el día en el que aparecieron las primeras lluvias. Las gotas de agua acompañadas de una suave brisa la sorprendieron. En un primer momento el agua y la tierra formaron una masilla bastante parecida a la piedra. Todo quedó en un espejismo cuando el agua siguió cayendo formando pequeños y grandes charcos y cubriendo de agua tanto a la suave tierra como a la dura roca. Sin embargo algo sucedió después. El aire se enfrió como nunca había ocurrido. Las gotas de agua pasaron a convertirse en copos de nieve que iban cubriendo lentamente el suelo.
Los días pasaron. La piedra sostenía todo, la tierra, encima, hacía de mantel y la nieve adornaba todo del color más blanco posible. Los días siguieron sucediéndose y la nieve se convirtió en hielo. Éste era fuerte y compacto como la dura roca. La tierra fue testigo de cómo un elemento poseía las cualidades de su bien amada roca. Y así fue como la tierra se dio cuenta de cómo nunca iba a tener la dureza pétrea que tanto había anhelado, pero se maravillaba y comprendía, al observar el hielo, las cualidades de la permanencia e inmutabilidad de la hermana piedra, que ahora entendía por primera vez. A partir de ese día, el frío, la nieve y la lluvia fueron los aliados de la tierra.
Cuando regresó el sol, y volvió el viento a soplar, tanto piedra como arena volvieron a dialogar y a enaltecer cada uno sus virtudes. La tierra, la gran olvidada porque nunca se convertía en roca, supo por fin que aunque no supiera de la dureza de la piedra había notado la consistencia del hielo.
Desde ese momento se dice que nacieron las estaciones. Al comprender cada elemento, su sitio en la naturaleza, nadie lucha por comprender las cualidades del otro, pues todo permanece en equilibrio hasta que duran los cambios.
3/9/10
Monastery of La Rábida
Hay veces, en momentos y en situaciones determinados, que siento una necesidad imperiosa de irme lejos, (de abandonar mi vida) y, aunque sea por unos instantes, dejarme sumergir por torbellinos de experiencias sensibles, nada raras ni peculiares, dicho sea de paso. Quizá sea la música de Vangelis la que más me aproxima a esta sensación, a esta pequeña certidumbre de mi inasible intuición. Con "Monasery of La Rabida", imagino vivencias, ¡posibles! y al mismo tiempo cercanas. Al oír su música me imagino con una taza de café con leche en la mano mientras veo como cae la lluvia por las ventanas y cómo golpea en los cristales. El silencio mágico de una vida que empieza a florecer estaría acompañado por la sensación húmeda que atraviesa mi piel, el olor a tierra húmeda, mezclado por la acogedora sensación de seguridad que transmite mi casa y el olor humeante de un café con leche muy apetecible.
Pero lo más grato, lo más inaudible, lo más puro y pleno, quizá sea mi silencio y las emociones que provocan todo este aluvión sensorial. Creo que entenderéis si me reservo el contenido de este silencio sonoro, aunque he de reconocerlo, me gustaría alguna vez, compartir esta experiencia contigo.
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8/8/10
Mismo objetivo, misma búsqueda, igual miedo.
Cuatro monjes se retiraron a un remoto monasterio en la montaña a fin de dedicarse durante un tiempo a un ejercitamiento intensivo de meditación y la búsqueda de las verdades supremas. Se instalaron en un ala del monasterio y pidieron no ser molestados durante siete días, pues iban a practicar muy rigurosamente y en total silencio. Se habían impuesto el voto de silencio durante ese periodo. Se reunieron la primera noche a meditar. Estaban en un santuario silente y con una acogedora atmósfera espiritual, a la luz de las lámparas de aceite. Los cuatro se sentaron en la postura meditacional. Les acompañaba un asistente que se haría cargo durante esos días de asuntos domésticos. Pasaron dos horas. De repente una de las lámparas amenazó con apagarse, y uno de los monjes dijo:
- Asistente, estate atento y no dejes que la lámpara se apague.
Entonces uno de los monjes le llamó la atención, diciéndole:
- No se debe hablar en la sala de meditación además estamos en voto de silencio durante siete días no lo olvidéis.
Indignado porque dos de sus compañeros habían roto el voto de silencio, otro monje les respondió:
- Es el colmo. ¿ No os recordáis que hemos hecho voto de silencio? Entonces el cuarto monje, desalentado, los miró recriminatoriamente y dijo a media voz:
- Qué pena! Soy el único que permanece en silencio.
- Asistente, estate atento y no dejes que la lámpara se apague.
Entonces uno de los monjes le llamó la atención, diciéndole:
- No se debe hablar en la sala de meditación además estamos en voto de silencio durante siete días no lo olvidéis.
Indignado porque dos de sus compañeros habían roto el voto de silencio, otro monje les respondió:
- Es el colmo. ¿ No os recordáis que hemos hecho voto de silencio? Entonces el cuarto monje, desalentado, los miró recriminatoriamente y dijo a media voz:
- Qué pena! Soy el único que permanece en silencio.
3/8/10
No sé.
Y qué será lo que fuese, cuando todo ya se descubre, cuando las verdades aparecen y desaparecen, cuando la meta es difícil seguirla, pero ir marcha atrás es más complicado. ¿Por qué? Seguir la voz de adentro, sin esperar cambios posibles. Seguir, siempre seguir. Por el camino fuertes gritos asaltan las fronteras del abismo, mientras en la cercanía se oyen susurros embriagadores y seductores que me persiguen, que me instan a fijar la mirada en un sueño, en una manera de ver la vida en la que no sé si realmente estoy presente…
La voz, la VOZ, siempre la voz, tal vez seas tú, fugaz pasajera la que siempre te asomas a mi ventana para gritarme cuando no puedo verte, y cuando mis sentidos esperan otra cosa de mí. Quizás seas eso, fiel compañera, amiga, la que llevas la voz cantante, la que decidas cuánto y cómo, dónde y cuándo, esperando simplemente una respuesta que no sé si te favorece.
Adelante, adelante, pasito a pasito, sí, construyendo algo informe, pero con la estructura del corazón, viviendo cada momento como una letanía, como un desfile de cadáveres carnavalescos, que se aproximan valientes, cayéndose sobre mí, como la más densa bruma otoñal. Sí, seguir, seguir, hacia adelante.
Un giro tengo en mi alma, un vuelco, un pálpito, una certidumbre, un sensación sin forma ni color, una captación de lo que permanece y también de lo que se va. ¡Volaría ahora como un pájaro, con el sonido de una guitarra en la mano, oteando los paisajes que me faltan por ver y dando gracias por haber visto las sensaciones que me han producido la presencia de mis pisadas sobre la Tierra!
De antemano, no puedo esperarte. No, y tú lo sabes. Búscame y encuéntrame en algún lugar, sabes que de alguna manera estaría esperando tus palabras, luchando en el frente, sintiendo las sensaciones que desfilan cada día en mi universo. ¡Volar!, ¡sí!, volar, hoy nada me puede, hoy soy ingrávido como una paloma, y tan frágil como el silencio.
La voz, la VOZ, siempre la voz, tal vez seas tú, fugaz pasajera la que siempre te asomas a mi ventana para gritarme cuando no puedo verte, y cuando mis sentidos esperan otra cosa de mí. Quizás seas eso, fiel compañera, amiga, la que llevas la voz cantante, la que decidas cuánto y cómo, dónde y cuándo, esperando simplemente una respuesta que no sé si te favorece.
Adelante, adelante, pasito a pasito, sí, construyendo algo informe, pero con la estructura del corazón, viviendo cada momento como una letanía, como un desfile de cadáveres carnavalescos, que se aproximan valientes, cayéndose sobre mí, como la más densa bruma otoñal. Sí, seguir, seguir, hacia adelante.
Un giro tengo en mi alma, un vuelco, un pálpito, una certidumbre, un sensación sin forma ni color, una captación de lo que permanece y también de lo que se va. ¡Volaría ahora como un pájaro, con el sonido de una guitarra en la mano, oteando los paisajes que me faltan por ver y dando gracias por haber visto las sensaciones que me han producido la presencia de mis pisadas sobre la Tierra!
De antemano, no puedo esperarte. No, y tú lo sabes. Búscame y encuéntrame en algún lugar, sabes que de alguna manera estaría esperando tus palabras, luchando en el frente, sintiendo las sensaciones que desfilan cada día en mi universo. ¡Volar!, ¡sí!, volar, hoy nada me puede, hoy soy ingrávido como una paloma, y tan frágil como el silencio.
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Pecado mortal
A mi familia
Introducción
Hans Küng estudió con Ratzinger (o Benedicto XVI), el actual papa. Decían las buenas y las malas lenguas que Küng apuntaba en su época de estudiante como un gran teólogo. Benedicto XVI fue más modesto, no era tan inteligente, pero sí más ambicioso. Su mayor logro fue ser nombrado “Prefecto de la Congregación para la doctrina de la fe” la ex-Santa Inquisición. Dicen que el primero ha sido uno de los mayores teólogos que queda del Cristianismo, sin embargo su visión siempre fue criticada duramente por Roma, sobre todo, por el aclamado y afamado Juan Pablo II (fundador de la prelatura al Opus Dei y muy crítico con la Teología de la Liberación). La mano derecha de Juan Pablo siempre fue el alemán Ratzinger. El otro alemán, Küng, afirmó desde mucho tiempo atrás, que el infierno era un ESTADO y no un lugar. Sus múltiples declaraciones en este y en otros sentidos, como el ecumenismo, han provocado que se le haya advertido y/o amenazado de excomunión.
PRIMERA PARTE
Entonces te haré bajar con los que bajan a la fosa, con los hombres de otro tiempo; te obligaré a residir en el país de los abismos, entre ruinas sempiternas, con los que bajan a la fosa. Ezequiel 26, 20.
Entro en una profunda cueva, llena de oquedades, silenciosa, oscura y negra, como el abismo más absoluto. Mis sentidos se adaptan lentamente a todos los fenómenos que están por descubrir. Primero lo hace el oído, que pasa del ruidoso estrépito exterior a esta apacible calma, casi dolorosa, que lo invade todo. Seguidamente, mi vista se va posando ligeramente en los objetos y en las estructuras que siento próximas a mí, con lo cual, este negro intenso va degradándose en un color grisáceo, que me permite ir percibiendo algunas formas que se me aparecen delante. De lo primero que me percato es de la profundidad del lugar en el que me encuentro y del angosto sendero que me lleva desde donde estoy hacia la base del precipicio.
El resto de los sentidos va adaptándose también a este lugar. No se huele a nada en particular, más bien a vacío, si el vacío puede tener olor. Tampoco el lugar sabe a nada en particular, más bien a algo agrio o amargo, no sabría especificar la frontera entre lo uno y lo otro. Por último, el tacto detecta a través de mi piel un ambiente ligeramente apacible, y digo ligeramente porque presiente que más abajo de donde me encuentro reinará una humedad propia de paisajes inmemoriales y alejada de la verde naturaleza de los bosques secos y cálidos.
Estoy solo, la entrada se me ha taponado desde hace tiempo, no me queda más remedio que ir moviendo el cuerpo, mis piernas, mis brazos, mi cabeza, mi voluntad, en definitiva. Sin embargo, saber que tengo que descender solo, sin saber lo que me voy a encontrar, me atemoriza. Es por eso que decido hacer un rudimentario campamento base y quedarme en él hasta encontrar el mejor momento para proseguir. Donde me encuentro, ni se está bien, ni mal. Se está. Tomar conciencia del abismo que está debajo de mí, por contra, me infunde desesperación, pero no deseo enfrentarme con nada que esté más abajo, sin haber reunido la fuerza suficiente para levantarme de donde estoy e ir bajando a un lugar definitivamente enigmático.
Los días pasan, las semanas, incluso los meses y, yo sin poder dar un paso. No sé cómo percibo el tiempo, cómo lo intuyo, para mí sigue siendo un misterio. Es éste, un lugar donde no hay estaciones, ni reloj, ni tiempo, ni recuerdo de las horas y los segundos. Se podría definir como eternidad, no tiempo, ausencia de movimiento temporal, lago estancado donde reposa la conciencia del minuto y del calendario. Es ésta, la realidad en la que me encuentro y me es imposible escapar de ella. Unas veces trato de compadecerme preguntándome por qué me encuentro en este lugar y no en otro. En otras me reprocho haber acabado de esta manera, sin solución aparente, aislado, solo, vacío, ausente, desesperado…
La necesidad de curiosidad y la curiosa necesidad, ambas de la mano, me han traído a este estado; así que no puedo reprocharme nada, fui yo el que decidió entrar, el que encontró la cueva y el que la anduvo buscando. Ha pasado el tiempo, más tiempo que le descrito hasta ahora. Los siento porque me he acostumbrado al refugio que me conserva y aísla de poder percibir algo más de lo que pueda estar ya sintiendo. Me es imposible ver la luz o usar la inteligencia para resolver este enigma en el que me hallo. Estoy yo y este abismo, que cada vez es menos abismo, porque lo he interiorizado y ahora habita en mí, antes siquiera de haberlo descendido, antes de que mis piernas hayan sentido su tacto.
Como ya he hecho mío este océano de vacío y he creado una imagen, en mi mente, de todas sus formas, he decidido abandonar el refugio y empezar su descenso. Pienso en que imaginarlo y verlo difieren por mucho que intente equipararlos. Además, ya que lo tengo delante de mí, ¿por qué no explorarlo en vez de seguir recreando cómo podría ser? Es por eso y mucho esfuerzo dedicado que me inclino desde donde estoy hasta intentar ver el fondo, que es de una negrura espesa y rígida. Me he concentrado en cada paso que que doy, para no caerme ni para echarme atrás, al encontrarme abandonado a toda suerte. Comienzo, pues, el descenso de este abismo.
El laberíntico camino que desciende serpenteando (hasta donde mi vista puede alcanzar) está ausente de vida. Polvo, piedras y rocas son mis compañeras, en esta travesía que es dura de entrada. Lo primero que percibo cuando mis pasos comienzan a andar es un silencio abrumador, seco, triste y sombrío. No hay nadie cerca, nada alrededor puede hacerme compañía. Estoy solo, abandonado, desesperadamente lejos de cualquier compañía. Echo de menos las risas, la complicidad, el tacto de otra persona, su empatía. Pero estoy solo, y es ese silencio el que me quema por dentro, me abrasa y calcina mi ánimo. Sin embargo prosigo mi marcha, hago acopio de todo el valor que puedo encontrar y continúo el viaje lentamente, paso a paso.
Voy descendiendo y dando todo lo que mi voluntad me deja, esto es, me voy entregando a esta realidad, la voy haciendo mía, voy bebiendo su indescifrable néctar. Cuando ya me he acostumbrado al silencio, a la nada, a la desesperación y a no saber sobre ninguna de las cosas que podrían tener sentido, empiezo a escuchar algo. Primero se me presentan estos sonidos como agudos golpes, provenientes de distintos lugares, al mismo tiempo. Poco a poco la sincronía de todos ellos crea una sinfonía polifónica, primero en forma de crujidos, luego con sensación de rugidos, más tarde en forma de lamentos…
Estoy caminando por este camino tortuoso, descendiendo hacia este corazón de piedra negra, como la necedad o la ignorancia. Voy dando pasos, asumiendo esta negrura que cada vez es mayor y tropezándome con esta honda letanía de voces y lamentos. Su escucha me da pavor, porque son palabras inconexas, balbuceos, lloriqueos, cánticos. Los sonidos provienen de lejos, de cerca, de las piedras que toco para guiarme, de mis pies; unas veces se aleja de mis oídos, en otras el sonido retumba como la catarata y su explosiva fuerza. Las voces no parecen detenerse, cada vez se las siente más, según voy bajando. Ante mí, además, está la negrura de la que hablaba.
He recorrido un buen trecho de la senda y ahora sigo estando solo, y es ese color negro lo que tengo a un milímetro de mis ojos. Podría intentar morir, pero en este viaje eso es imposible. Algo me dice que encontraré alguna respuesta si sigo descendiendo, y es debido a esta intuición por la que con mucho miedo y con mucha dificultad, continúo el viaje. He pasado del silencio más absoluto, a la negrura más profunda, acompañada de estas voces intermitentes que resuenan por todo el espacio. He decidido sentarme e ir bajando con el cuerpo posado en tierra, para no caerme y para poder sentir cualquier variación del terreno. Cada vez estoy más solo, menos deseoso de encontrar una saludo, más receptivo a todo lo que me pasa. No sé si es por esto que los lamentos que escuchaba se van haciendo audibles, tienen consistencia gramatical y semántica.
Primero capto la palabra silencio, que se repite en varios tonos; luego tortura, más tarde negrura y después tristeza. Todas ellas se van enlazando hasta formar lo que parecería un trabalenguas o un discurso monocorde. Es estremecedor lo que mis oídos están escuchando, nadie podría imaginar cómo y por qué está sucediendo esto, pero algo me dice que es inevitable, que está sucediendo delante de mí. Para olvidarme de esta sórdida evidencia me he cerrado los ojos y me he tapado los oídos. Es inútil enfrentarme a esta realidad pues de sobras sé que no saldré victorioso. He metido además la cabeza entre mis piernas, estoy a punto de perder el juicio. Resisto, tiemblo, desespero, me siento perdido. Entonces, después de haber estado en esta situación durante un buen rato, me he dado cuenta de algo fundamental que no había percibido hasta ahora. Las palabras, las voces que oigo y esta negrura que está delante de mí tienen algo en común, algo tremendamente increíble y que ahora percibo con claridad.
Es atemorizante lo que he descubierto: toda esta oscuridad y las palabras, que con ese volumen retumban en mi cabeza, forman parte de mí mismo. Las palabras tienen mi tono de voz y el contenido de las mismas guardan relación con algunos de los fantasmas más amenazantes, que siempre me han poseído. Esta opaca negrura se parece también a la poca claridad de mi alma, las veces que no he visto la relumbrante luz del ser. Cuando descubro esta relación algo mágico sucede. El ambiente donde estoy se ilumina totalmente, dándome cuenta que me encuentro en la base del precipicio. Las voces se han silenciado. Aunque me encuentro todavía en un ambiente de silencio, éste tiene otra estructura. Es un silencio más sereno, menos sobrecogedor. Después de captar el lugar en el que estoy, la solidez de las piedras que lo componen y la increíble bajada por donde he descendido, observo mi ropa, toda sucia, roída y hecha jirones.
Estoy completamente exhausto, pero sin embargo estoy calmado porque he llegado a comprender algo de esta caverna que me tiene prisionero. Decido moverme, salir por fin de este lugar, aunque primero tengo que encontrar la salida. Unos pasos más adelante algo que me estremece se posa ante mis ojos. Se trata de una silla en la que está un niño sentado. Es pequeño, no le llegan los pies al suelo, aunque es lo suficientemente grande para no ser confundido con un bebé. Está triste, lloroso diría, tiene un codo apoyado en un muslo y su puño sostiene la barbilla. Parece o darse cuenta de mi presencia o le da igual sentirse solo o acompañado. Cuando me acerco lo suficiente y le increpo palabras que le hagan salir de ese estado, lentamente va incorporándose y es desde ese momento, cuando todo lo que había visto cobra sentido, dejándome perplejo, ambas cosas por igual. El niño que se incorpora es mi misma imagen de pequeño.
No es que se parezca a mí, ese niño soy yo cuando era pequeño. Múltiples emociones me vienen, pero la primera que me surge es la de abrazar a ese niño. Antes de hacerlo le pregunto: ¿quién eres y qué haces aquí? Me responde con una cadencia que me resulta familiar: –soy parte de ti; éramos uno antes de que te olvidaras de mí y me arrinconaras en esta lóbrega caverna. Te olvidaste de mí, de mi inocencia, de mi espontaneidad, de mis risas y de mis emociones. Llevo muchos años aquí aislado.
No sé cómo me siento al revelarme tal noticia, tal descubrimiento, tal revelación. Lo cierto es que ahora todo el rompecabezas encaja…>>
…Ésta es la trascripción de la grabación de audio, fruto de una regresión, practicada al paciente X en una sesión de psicoterapia, hace unos años. Queridos alumnos: no sólo está claro que la infancia es la morada del adulto; también la caverna es el acceso a los paisajes más inconscientes y reprimidos del ser humano. El paciente que habéis escuchado sufría una profunda depresión durante años. Después de intensas sesiones de tratamiento, se logró que se diese cuenta de toda su realidad interna. No sólo tardó tiempo, que le fue costoso ser consciente de que su vida cotidiana era como esa caverna, lóbrega y fría. Sin recordar cómo era verdaderamente, había vivido solo y ausente. El niño era su esencia pero la caverna: SU INFIERNO.
Epílogo: No hay nada más real que sentir cómo real aquello que siempre ha sido considerado contrario a la supuesta verdad. Verdad que es, esencialmente, una gran mentira.¿Qué aprendí? Que al infierno se entra solo, nadie nos empuja y que se sale con nuestros propios pies, los del la VIDA.
18/5/10
A Alba
Después de una semana de vida, cada día es un triunfo, a cada instante, en cualquier momento. Ésta es mi nana para ti, Alba.
26/1/10
23/1/10
2000 rincones
Humo, plataforma inmóvil donde se asienta el misterio, el secreto frágil del encuentro, el alejamiento de las formas y la aparente sensación de quietud: el oleaje por el que varan las gigantescas ballenas del entendimiento.
Humo, amanecer en la ribera del cuento, maravillosamente escrito por las agujas de la cotidiana presencia escrita. No hay motivos, sólo agallas, transformadas en raudo y veloz viento desde el centro de la tormenta.
Presencia, alcance, retrospectiva, perspectiva, acción. Cualquier movimiento es bienvenido a la llamada boreal de la quietud. ¡Aroma!, fragancia, sonoridad perfecta. ¡Silencio!
Atrevimiento, motivo, duda, alcance. ¡Silencio! En vez de contar los hechos, es mejor, motivo para la celebración de una bienvenida, la cálida palabra del después.
¡Y entonces! Entonces quedan 2000 rincones!
Presencia, alcance, retrospectiva, perspectiva, acción. Cualquier movimiento es bienvenido a la llamada boreal de la quietud. ¡Aroma!, fragancia, sonoridad perfecta. ¡Silencio!
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